Promocione sus productos o servicios con nosotros
Enero de 2015 Página 1 de 3

El ABC del llenado de contenedores de carga

Orestes Martínez Sosa

Útiles recomendaciones para operaciones de llenado con el objetivo de que no se vea afectado el proceso de contenedorización.

Cada día se incrementa más el empleo del contenedor como unidad de transporte y embalaje de cargas en el comercio internacional. Cargas que en el pasado se transportaban a granel (sólidos o líquidos) se transportan ahora en estas unidades de forma satisfactoria, sin afectar significativamente el costo de la DFI.

Si embargo, las indudables ventajas que ofrece la contenedorización pueden afectarse, si no operamos adecuadamente los contenedores en los despachos de cargas de exportación. A continuación, relacionaremos una serie de recomendaciones a considerar en las operaciones de llenado.

Al recibo del contenedor vacío y antes de comenzar a llenarlo con las cargas a exportar debemos:

    1. Realizar una inspección externa del contenedor que incluye las dos paredes laterales y el frente del contenedor (lado opuesto de la puerta). Lo que se busca es ver si existen anomalías (abolladuras, huecos, oxidación extrema, etc.). También, se miran los esquineros para detectar si alguno de ellos tiene agrandada su abertura más de lo normal. Resulta muy importante revisar el techo del contenedor buscando irregularidades; un hueco en el techo afecta más la carga que si el mismo está en una pared lateral.
    2. Verificar las marcas externas del contenedor, en particular, el número de serie y el dígito de control. Es necesario determinar si la numeración es verdadera y no falsa.
    3. Comprobar si el contenedor está apto para el transporte internacional de las cargas. Esa información la obtenemos al revisar la placa CSC que está, usualmente, en la puerta izquierda del contenedor. Es importante determinar si la placa está vigente.
    4. Realizar una inspección de las puertas verificando los cierres de la misma, su estanqueidad y estado de las bisagras.
    5. Llevar a cabo una inspección interna del contenedor, que incluye la llamada “prueba de luz” que consiste en encerrarse en el contenedor y mirar el techo para detectar algún agujero por el que penetre la luz externa. Adicionalmente, se debe revisar el estado de los anclajes internos y, sobre todo, del piso. Resulta muy importante determinar si hay alteraciones sospechosas en la madera del piso. Por otro lado, debe verificarse  el nivel de limpieza del contenedor. Puede que restos de las cargas anteriores afecten nuestras mercancías. Lo mismo ocurre con los olores persistentes.

Resulta muy conveniente que para todas esas verificaciones quede un registro fotográfico; por ejemplo, una foto del techo del contenedor, una foto de la placa CSC, una foto del interior del contenedor, etc. En realidad, el registro fotográfico y, en los casos que amerite, el registro por video, son una herramienta a emplear para todas las operaciones de llenado; la misma nos ayudará a salvar nuestra responsabilidad en procesos de reclamación.

Acerca del autor

Orestes Martínez Sosa

Orestes Martínez Sosa

Consultor Consultor en temas de logística internacional y gestión portuaria y del transporte. Profesor de programas de postgrado de Logística en diferentes universidades del país.
x