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¿Cómo funcionará la implementación de peajes electrónicos en Colombia?

A inicios de mayo, la ministra de transporte – Natalia Abello – anunció el plan para la implementación de peajes con recaudo electrónico vehicular a nivel nacional, así como la licitación que debería haber empezado el pasado mes de septiembre. Con la reciente expedición de una normativa técnica, las preguntas son: ¿cómo se llevará a cabo dicha implementación? y ¿qué implicará para el sector logístico? CATÁLOGO DE LOGÍSTICA dialogó con la ministra Abello al respecto.

Actualmente, el Ministerio ha encaminado gran parte de sus esfuerzos a la creación de Sistemas Inteligentes para la Infraestructura, el Transito y el Transporte (SINITT), es decir, la instalación y desarrollo de tecnologías aplicadas a fomentar el “uso eficiente” de la infraestructura vial. El plan de peajes electrónicos está enmarcado en esta política, será gestionado por entidades adscritas a la cartera de Estado, especialmente, el Instituto Nacional de Vías (Invías) y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). El objetivo es consolidar un sistema interoperable de peajes electrónicos que funcione en todas las concesiones del país con un mismo dispositivo, para facilitar la movilidad de vehículos particulares y de carga.

Aunque ya existen peajes así en Colombia, la interoperabilidad es la clave de esta nueva propuesta. Existen dos tipos de tecnologías generalizadas a nivel mundial: la DFRC (TAG activo) y la de identificación por radiofrecuencia (TAG RFID), también llamada tecnología pasiva. El problema con la aplicación de estas herramientas tradicionalmente ha sido que cada concesión cuenta con diferentes sistemas, lo que implica que la información de los usuarios está dispersa y, en consecuencia, un solo vehículo requeriría múltiples dispositivos para cruzar las casetas de las distintas concesiones. Con la resolución 4303, expedida por el Ministerio el pasado 23 de octubre, todos los peajes electrónicos del país de ahora en adelante deberán incorporar sistemas RFID bajo el estándar ISO 18000-63.

La idea es unificar la tecnología, de manera que cuando un usuario adquiere su cuenta, dicha información sea enviada a un sistema central, que la replicará a los sistemas de todos los operadores (concesionarios); de esa forma el mismo dispositivo le permitirá pasar por todos los peajes del país. “Apenas acabamos de hacer la resolución, ahora viene una estructuración del sistema central”, explica la Ministra, “los operadores deben pasar por un proceso de certificación para garantizar al Ministerio que el sistema que adquieran cumple con las especificaciones que colocamos en la resolución, que cumplan con los estándares internacionales, es decir, que se puedan comunicar”.

El sistema será administrado por la cartera de Estado, pero operado por Invías, la ANI y la Superintendencia de transporte.

Implementación por fases

La adopción de la tecnología por radiofrecuencia se realizó en función de un estudio técnico: “la masificación en Colombia sería mucho más fácil adoptando la tecnología pasiva porque los costos de los dispositivos a bordo son muchos más baratos”, aclara Abello. Por otro lado, el estudio y la resolución separan los roles del operador de peaje (quien tiene la tecnología y se encarga de la transacción cuando pasa el vehículo) y el intermediador (quien abre la cuenta, entrega el dispositivo y se encarga de la atención al cliente). El siguiente paso será la certificación de los proveedores para verificar que sus sistemas cumplan con las especificaciones técnicas detalladas en la resolución y así garantizar que sean interoperables.

En cuanto a la implementación, ésta se hará por fases dependiendo de la concesión. Las carreteras de Invías son administradas directamente por la institución ya que si bien son estratégicas para el país, puede que no tengan el suficiente tráfico para generar interés privado. La operación de estos 18 peajes será concesionada y se espera que estén implementados en el cuarto trimestre de 2016. La licitación ya se encuentra en proceso y el adjudicatario tendrá cinco meses para instalar la tecnología una vez se complete el trámite.

En el caso de los más de 120 peajes a cargo de la ANI es más complejo, ya que ésta concesiona construcción, mantenimiento y recaudo. En los contratos de las carreteras 4G que se hicieron desde el año pasado ya se estipuló la inclusión de por lo menos un carril con peaje electrónico de acuerdo a la normatividad que expidiera el Ministerio, “los concesionarios de 4G son libres de escoger quiénes operarán sus peajes (si lo quieren hacer ellos mismos o tercerizarlo), pero deberán certificarse de acuerdo a la resolución”, señala la institución. Para las carreteras de primera, segunda y tercera generación se respetará sus contratos, pero cuando deban renovarlos se incluirá ya la incorporación de estos sistemas (aunque muchas empresas lo están haciendo ya por iniciativa propia). En el caso de aquellos operadores que ya cuentan con peajes electrónicos, tendrán 18 meses para convertirlos en interoperables. Todo dependerá de la velocidad con que se avance en los proyectos, “pero la implementación será escalonada, porque no todas las obras y tiempos son iguales”, dice la Ministra. Se esperaría que la implementación en los corredores de la ANI empezarían dentro de dos o tres años, pero podrían hacerlo antes.

¿Cuál es el costo-beneficio de estos sistemas? La implementación de esta tecnología varía según proveedor; tiene un costo promedio entre 1200 y 2 mil millones de pesos por carril, “pero un carril electrónico equivale a once manuales”, afirma la jefe de la cartera de Estado. Esto implica un mayor nivel de eficiencia puesto que pueden pasar muchos autos más rápido y mantener altos niveles de servicio. El separar los roles entre operador e intermediario conlleva una reducción de costos puesto que el intermediador asumiría los de servicio y mercadeo.

“Hay que ver el impacto en el país: la eficiencia permite un mejor uso de las vías (sin cuellos de botella) y esa reducción de costos, sobre todo para el transporte de carga, le brinda más tiempo al transportador para que pueda tomar otro negocio. Entonces, se los hace más productivos e implicaría eventualmente una reducción de costos, competencia y disminución en el precio de los productos colombianos”, comenta Abello. Si bien no se arriesga a dar cifras en términos monetarios, porque eso implicaría un análisis por cada corredor. La reducción en tiempo significa dividir el tiempo promedio que demora un vehículo en pasar por un peaje (según el tráfico que exista en un momento dado) y dividirlo por once.

El recaudo se hará por cuatro modalidades: prepago simple (a manera de una cuenta de peajes por recarga), prepago con cargo recurrente (cuenta asociada a un producto financiero), pago inmediato (cargo sobre la cuenta) y pospago (se carga el costo de los peajes transitados a la cuenta para generar un factura sobre el valor respectivo). Las tarifas de peaje del país están entre las más altas de América Latina y dependen del cálculo en la relación entre el costo de construcción y el flujo de tráfico; “en Colombia es muy costoso porque tenemos tres cordilleras y pasar por una montaña lo encarece”, aclara la entrevistada. No se puede unificar tarifas porque no todas las carreteras cuestan lo mismo, “cada concesión tiene un costo diferente de acuerdo a las condiciones del terreno”, concluye.